Pestañas

lunes, 9 de febrero de 2015

Reflexión personal "Otras voces" María Del Pozo

Antes de ver este documental, le habría planteado a un grupo heterogéneo de personas si es posible la participación en la vida cultural de las personas con discapacidad, y aunque es lamentable, lo más probable es que la mayoría de respuestas fuesen  tales como: “no puede ser”, “no son iguales a nosotros”, “eso sería muy difícil” y un largo etcétera detrás. Es similar a cuando preguntas por la posibilidad de llevar a cabo una educación inclusiva en la que todos los alumnos aprendiesen juntos, y las respuestas suelen ser del tipo: “eso es algo imposible”, “no puedes hacer que unos alumnos retrasen a otros en su aprendizaje, no es justo” y aunque me cueste reconocerlo he recibido esta clase de respuestas por parte de algún miembro de la comunidad educativa. Después de haber recibido estas respuestas, a estas personas les pondría este documental para que se diesen cuenta de lo confundidas que están y además les haría ver que es necesario tener una actitud empática, sobre todo en los casos de discriminación, ya que la persona excluida podríamos ser cualquiera de nosotros.
Algo que me llama sorprendentemente la atención es la capacidad de estas personas para hacer lo que les gusta y con lo que sueñan a pesar de los prejuicios que aún existen en la sociedad actual. A pesar de todos los prejuicios existentes y de los comentarios que estas personas probablemente habrán escuchado diciéndoles que ellos no podían ser actores, escritores o bailarines, los han superado todos y ahora han alcanzado sus sueños, y en este documental los sueños de todas estas personas se encuentran en el ámbito cultural.
Las preguntas que yo me haría después de haber visto este documental serían: ¿Deben las personas discapacitadas formar parte de la vida cultural?, ¿Tienen suficientes oportunidades las personas con discapacidades actualmente para formar parte de la vida cultural? A la primera pregunta sin ninguna duda respondería que sí, ya que como hemos visto, igual que no tiene que haber diferencias en las aulas tampoco debería haberlas en la sociedad, sino, ¿de qué nos sirve enseñarles a los alumnos en la escuela que todos somos iguales si cuando salen de ella ven que no nos comportamos así? Existe un gran paralelismo entre la escuela y la sociedad, de hecho la escuela es un espejo de la sociedad, por lo tanto, deberíamos solucionar los problemas de inclusión en ambas. Y una de las mejores formas de empezar a remediar esto son las propuestas que hemos visto en el documental, cómo personas con discapacidades pueden llegar a actuar, bailar, pintar y trabajar de cara al público, y lo más importante de todo es que logren ser personas autónomas e independientes.
En cuanto a la segunda pregunta, me resulta más complicado responderla con rotundidad, ya que no creo que las oportunidades que se les brindan a estas personas sean suficientes, incluso diría que son insuficientes ya que por ejemplo, hay muchos lugares que no están adaptados para personas con sillas de ruedas, entonces ya estamos excluyendo a este sector de determinados lugares, y de esta manera podría numerar varios ejemplos. Por lo tanto, mi respuesta sería que no tienen las suficientes oportunidades pero con ejemplos como los de este documental, deberíamos darnos cuenta de que no es necesario que esto continúe así, que todos somos personas y a pesar de las capacidades de cada uno, todos podemos trabajar en sintonía en la vida cultural.


Por último, me gustaría resaltar la importancia de la cultura en nuestras vidas, ya que la cultura en aprender y todos tenemos derecho a aprender, tengamos más o menos capacidades. Por lo tanto, tenemos que concienciarnos de que nadie es más que nadie y reflexionar sobre qué podemos hacer para mejorar esta sociedad en la que en mayor o menor medida la mayoría recaemos en los prejuicios que propician experiencias negativas en otras personas y que por supuesto a ninguno nos gustaría soportar. 


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