Antes de ver este documental, le
habría planteado a un grupo heterogéneo de personas si es posible la
participación en la vida cultural de las personas con discapacidad, y aunque es
lamentable, lo más probable es que la mayoría de respuestas fuesen tales como: “no puede ser”, “no son iguales a
nosotros”, “eso sería muy difícil” y un largo etcétera detrás. Es similar a
cuando preguntas por la posibilidad de llevar a cabo una educación inclusiva en
la que todos los alumnos aprendiesen juntos, y las respuestas suelen ser del
tipo: “eso es algo imposible”, “no puedes hacer que unos alumnos retrasen a
otros en su aprendizaje, no es justo” y aunque me cueste reconocerlo he
recibido esta clase de respuestas por parte de algún miembro de la comunidad
educativa. Después de haber recibido estas respuestas, a estas personas les
pondría este documental para que se diesen cuenta de lo confundidas que están y
además les haría ver que es necesario tener una actitud empática, sobre todo en
los casos de discriminación, ya que la persona excluida podríamos ser
cualquiera de nosotros.
Algo que me llama
sorprendentemente la atención es la capacidad de estas personas para hacer lo
que les gusta y con lo que sueñan a pesar de los prejuicios que aún existen en
la sociedad actual. A pesar de todos los prejuicios existentes y de los
comentarios que estas personas probablemente habrán escuchado diciéndoles que
ellos no podían ser actores, escritores o bailarines, los han superado todos y
ahora han alcanzado sus sueños, y en este documental los sueños de todas estas
personas se encuentran en el ámbito cultural.
Las preguntas que yo me haría
después de haber visto este documental serían: ¿Deben las personas
discapacitadas formar parte de la vida cultural?, ¿Tienen suficientes oportunidades
las personas con discapacidades actualmente para formar parte de la vida
cultural? A la primera pregunta sin ninguna duda respondería que sí, ya que
como hemos visto, igual que no tiene que haber diferencias en las aulas tampoco
debería haberlas en la sociedad, sino, ¿de qué nos sirve enseñarles a los
alumnos en la escuela que todos somos iguales si cuando salen de ella ven que
no nos comportamos así? Existe un gran paralelismo entre la escuela y la
sociedad, de hecho la escuela es un espejo de la sociedad, por lo tanto,
deberíamos solucionar los problemas de inclusión en ambas. Y una de las mejores
formas de empezar a remediar esto son las propuestas que hemos visto en el
documental, cómo personas con discapacidades pueden llegar a actuar, bailar,
pintar y trabajar de cara al público, y lo más importante de todo es que logren
ser personas autónomas e independientes.
En cuanto a la segunda pregunta,
me resulta más complicado responderla con rotundidad, ya que no creo que las
oportunidades que se les brindan a estas personas sean suficientes, incluso
diría que son insuficientes ya que por ejemplo, hay muchos lugares que no están
adaptados para personas con sillas de ruedas, entonces ya estamos excluyendo a
este sector de determinados lugares, y de esta manera podría numerar varios
ejemplos. Por lo tanto, mi respuesta sería que no tienen las suficientes
oportunidades pero con ejemplos como los de este documental, deberíamos darnos
cuenta de que no es necesario que esto continúe así, que todos somos personas y
a pesar de las capacidades de cada uno, todos podemos trabajar en sintonía en
la vida cultural.
Por último, me gustaría resaltar
la importancia de la cultura en nuestras vidas, ya que la cultura en aprender y
todos tenemos derecho a aprender, tengamos más o menos capacidades. Por lo
tanto, tenemos que concienciarnos de que nadie es más que nadie y reflexionar
sobre qué podemos hacer para mejorar esta sociedad en la que en mayor o menor
medida la mayoría recaemos en los prejuicios que propician experiencias
negativas en otras personas y que por supuesto a ninguno nos gustaría soportar.
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