El documental es un grito hacia el mundo de la cultura
de esas voces que habitualmente no son escuchadas. Voces como las de Diego y
Jesús de 24 años ambos, actores en el teatro Cuarta pared, que forman parte de
una asociación inclusiva “Caídos del cielo” compuesta por personas en riesgo de exclusión
social y cuyo fin es apoyarles y serles puente de comunicación entre los
actores profesionales, la dirección y la producción con personas con diversidad
funcional como es el caso de estos dos muchachos. Con apoyo ellos conseguirán
superar algunas barreras y dificultades para desarrollarse en su día a día
generando positividad en ellos. El
segundo caso es el de Silvia Cota de 36 años, escritora de la obra “Mi traje
jardín”, apasionada a su
trabajo como guía cultural en el museo Sorolla, pero que desea ganarse la vida con
su verdadera vocación, la poesía. Gracias a las ayudas y a la normalidad que le
aporta la sociedad de a su alrededor se siente una más dentro de este mundo, la
cultura. La cual ofrece a toda persona tenga o no alguna discapacidad un
crecimiento como persona, cambiar, ser más adulto en pocas palabras dar un paso
adelante en esta sociedad sin generar diferencias ya que todos somos iguales.
También se cuenta la historia de Virginia de 44 años, a
la que la pintura le cambió la vida ya que le produce una liberación tras su
aislamiento en su infancia, actuación que seguramente muchos niños la
señalarían como rara o extraña pero con ayuda de un amigo le introdujo en este
campo rodeada de diversas personas, las cuales comparten gustos. O la de Javier
Alameda de 35 años,
profesor de danza y bailarín profesional de una compañía inclusiva “Lisanca” en
donde ofrece ayuda a personas con sus mismas discapacidades abriéndoles paso a
la danza y no solo a eso sino a formar parte de una sociedad en donde les
permite la interactuación y apoyo que en muchas ocasiones no se les ofrece en
su normalidad por el tema de la exclusión. Y, por supuesto, la de Guille, un
autista que va captando historias a través del objetivo de su cámara.
Todas ellas son personas con discapacidad intelectual que cada día están un paso más cerca de la inclusión social, pero a las que les hace falta oídos que quieran escucharlas, por lo que estos tipos de apoyo y cooperaciones grupales generan amistades nuevas, trabajo cooperativo, unión, equipo e indiferencia que fuera de estas asociaciones no se presentan dichas ayudas.
Todas ellas son personas con discapacidad intelectual que cada día están un paso más cerca de la inclusión social, pero a las que les hace falta oídos que quieran escucharlas, por lo que estos tipos de apoyo y cooperaciones grupales generan amistades nuevas, trabajo cooperativo, unión, equipo e indiferencia que fuera de estas asociaciones no se presentan dichas ayudas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario